‘La Alquería, ejemplo de desobediencia’, así fue como uno de los periódicos más tradicionales del país en su versión impresa y digital titularon el artículo publicado el 11 de junio de 2020, es decir, a 83 días (casi 3 meses) de haber empezado el aislamiento social en Bogotá.
Con ese titular de entrada ya nos están “etiquetando” a todos ya seamos residentes o comerciantes de La Alquería como “desobedientes”, calificativo que puede ser indignante por el señalamiento público del que somos objeto y más en una sociedad donde le dan más importancia a las noticias “amarillistas” que a los verdaderos problemas sociales que vivimos en el barrio La Alquería desde hace tiempos.
Y pues claro, los comentarios no se hacen esperar como por ejemplo el de Ignacio Murillo quien en Facebook comparte una foto de dicho artículo en su versión impresa acompañada de un comentario que dice:
Y a casi un día de la publicación en Facebook va en 23 veces compartido.
O como los comentarios al artículo publicado en la versión digital de ese diario donde prácticamente nos tratan de “ñeros” y según ellos nosotros los de La Alquería hacemos “lo que nos viene en gana”.
O el comentario que busca cambiar el titular del articulo del diario donde se aclare que es en “EL BARRIO LA ALQUERÍA” con el objeto de salvar el nombre de la productora de lácteos.
Y en esa misma versión impresa, no podía faltar el comentario peyorativo de: Fernando992911HACE 1 DÍA quien dijo: “Eso no debería ser la Alquería, sino la Porquería. !!!”

En fin, si se sigue revisando se encontrarán más calificativos por este estilo que seguramente despiertan la ‘indignación barrial’ de cualquier persona ya sea residente o comerciante del mismo.
Claro, hoy gracias al titular de ese artículo somos uno de los barrios “desobedientes” de la localidad, la ciudad y el país, hoy hemos sido expuestos, como lo dirían en tiempos pasados, a la “picota pública” o como cuando el profesor en el colegio sometía al escarnio público a aquel estudiante indisciplinado o desobediente.
Es que a cualquiera que le pongan en tela de juicio el buen nombre y honra a que tenemos derechos todas las personas, y atenten en contra del de su familia, de su barrio o de su identidad seguramente entenderá la indignación que se siente.
Pero la pregunta que debemos hacernos es: ¿Por qué nos ponen a “La Alquería” como ejemplo de desobediencia?
Y según el primer párrafo del artículo del diario masivo es por:
“El comercio, los compradores, los conductores que dejan los vehículos mal parqueados, los vendedores informales y el desacato a los protocolos de seguridad convirtieron al barrio La Alquería, en la localidad de Puente Aranda, en una zona preventiva de cuidado permanente.”
Y analizando el primer párrafo del artículo de ese diario se encuentra que hacen referencia al:
● Comercio, y entonces cualquiera se puede imaginar a esos cerca de 600 negocios comerciales al por mayor, al por menor y al detal que pagan impuestos, pagan arriendos y benefician a los propietarios residentes del sector comercial, pagan servicios públicos, pagan nóminas aportando a la empleabilidad directa e indirecta de más de mil trabajadores y que hoy están en crisis, algunos cerca de la quiebra (si es que ya no están quebrados) y que son legales por las licencias de funcionamiento que otorga el mismo gobierno.
● Los compradores, llegan gracias a lo acreditado que esta el sector comercial a pesar de lo poco amable y con algunas dificultades de acceso por la falta de planeación del gobierno que son los responsables de la proyección en la planeación territorial.
● Los conductores que dejan los vehículos mal parqueados, esto afirma la falta de proyección de parqueaderos públicos y/o privados que respondan a la dimensión del sector comercial y por la crisis económica que estamos viviendo, ya hay un alto nivel de vehículos usados como una especie de vitrina móvil para comerciar productos que también se consiguen en los locales del comercio formal.
● Los vendedores informales, que hoy son pocos los tradicionales de este sector frente a los nuevos que se han ido sumando por la falta de igualdad de oportunidades sociales y peor aún, que con la crisis de esta pandemia, al aumento de las tasas de desempleo, aún sigue en crecimiento esta actividad que pone a las personas en condiciones poco dignas, de un trabajo a la intemperie, estigmatizado y con alto riesgo para poder sobrevivir en esta economía que ahora es como si fuera una economía de guerra, dónde llegan de otros barrios y localidades y hasta en vehículos vendiendo los mismos productos que venden los comerciantes formales, cosa que no se veía antes.
● Y de la seguridad ni que hablar con esta desigualdad social que lleva especialmente a los jóvenes a comer a cometer delitos que ya ni nuestro CAI con las unidades asignadas dan basto, para atender un sector tan particular como lo es el sector comercial de La Alquería, esto teniendo en cuenta que no pueden descuidar los demás cuadrantes y barrios que deben atender dentro de su jurisdicción.
Sí, estas son algunas de las problemáticas que en su mayoría no son nuevas y por no hablar de más, que pusieron a la ALQUERÍA como una “zona preventiva de cuidado permanente”, pues para los que vivimos en el barrio el día a día, no son nuevas.
Los ciudadanos obedientes de las normas, conscientes en mejorar el entorno en que vivimos, hemos venido poniendo en conocimiento de las respectivas autoridades de administraciones pasadas, las cuales han hecho intervenciones que siendo realistas y con lo que hoy se ve, no han servido de nada y si terminan “recostandose” en el CAI de La Alquería con los pocos recursos humanos y logisticos que se quedaron cortos para la atención que necesita este sector.
Ahora en esta nueva administración y con el alcalde local encargado de Puente Aranda quien lleva cerca de dos meses de nombrado, a quien entrevistaron y declaró para ese mismo diario en el artículo en mención que:
“Llevamos varias semanas asistiendo al sector con todo tipo de actividades y la ciudadanía no ha querido ser consciente del peligro que corre en este momento y ha sido desobediente. Estamos anticipándonos a que no se convierta en una zona de contagio”.
Adicionalmente agrega que: “Hasta el momento, van 217 personas sensibilizadas con los protocolos de bioseguridad, 123 vehículos con comparendos por mal parqueo en vía, 90 vendedores informales con retiro voluntario, 207 establecimientos visitados para confirmar el permiso de trabajo y 4 habitantes de calle sensibilizados sobre el autocuidado.
Pero no mencionó ningún diagnóstico ni caracterización que hayan levantado para identificar esa pobreza oculta o vergonzante que existe en nuestro barrio, no mencionó si es que ya entregaron ayudas o mercados que necesitan especialmente algunos residentes y vendedores informales que se encuentran en casa como los que ya se arriesgaron a salir.
Lo que se puede ver con esto, es que seguramente el alcalde local encargado de Puente Aranda se encuentra mal asesorado y puede ser porque ha tenido que seguir con algunos funcionarios que vienen de la administración anterior y puede que vengan contaminados de esos otros vicios como el amiguismo o lo que sea.
Se tiene una alta expectativa con los lineamientos de la doctora Claudia López en atacar entre otras cosas el clientelismo y la corrupción.
Por eso esperamos que se den cuenta que en la ALQUERÍA no es que se dé la desobediencia por mero capricho, que también existen comerciantes formales, vendedores informales, residentes y ciudadanos que no somos indolentes ni negligentes, por el contrario, nos preocupa de sobremanera la pérdida de vidas humanas por esa pandemia.
También entendemos que por la alta población flotante que llega de afuera del sector, de otros barrios, viene gente que también es de bien no solo a comprar, sino a conseguirse lo del diario tratando de vender uno que otro artículo ya sea a pié o en vehículo, es decir, esta pandemia esta sacando a la luz pública una realidad que no es nueva en nuestro país y que nos pone en una económica de guerra que estamos viviendo y que lleva y que nos lleva a pensar en:
Sí antes luchábamos para no dejarnos morir de hambre, hoy tenemos que luchar el doble para no dejarnos morir por un contagio en medio de esta pandemia, o dicho de otra manera: “o nos morimos por el virus o nos morimos de hambre", lo cierto es que este dilema en estos momentos nos hace sentir impotentes al ubicarnos prácticamente en una economía de guerra para salir a buscar el peso para el alimento, el arriendo, los servicios públicos, en fin, tantas necesidades que nos lleva a afirmar que:
“Mientras haya hambre, no habrá paz.”
De acuerdo. Esto obedece a una evidente desatención del estado, el distrito y por ende de las entidades competentes a tan importante sector de comercial, pues en lugar de estigmatizar a La Alquería con calificativos inadecuados deberían tomar cartas en el asunto con soluciones concertadas con los directos afectados y tener en cuenta los aportes importantes en impuestos y sobretodo en empleos de calidad que hace el comercio textil formal a la economía de Bogotá.
ResponderBorrarLa administración saliente ignoró por completo estos aspectos, Esperamos la entrante sea condescendiente en el manejo de la actual coyontura y consecuente con la crisis social y laboral que se desencadena por la misma.
Viene de Lily Quiñones publicado en Facebook el 28-jun.-2020
ResponderBorrar[...] «Ojalá los medios masivos y no masivos de comunicación así como la opinión pública, moderen esos discursos, dejen de ser tan sensacionalistas para que no lleven a confrontaciones entre la misma población como sociedad, no nos polaricen y por el contrario, nos unan fraternalmente ya que la situación no está para atacarnos los unos con los otros». - Eduar Yamid Mayorga Mayorga
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NOTAS PERSONALES:
1. En Bogotá hay desobediecencia, por todos lados, desde hace más de dos semanas y, desde siempre. Es sólo que ahora es más evidente. Los lugares más comerciales de Bogotá (y con eso no me refiero a los centros comerciales en edificios lindos), aquellos donde se mueve dinero en cantidades: la Central de Abastos, San Victorino, Plaza España, San Andresito de San José, de Primavera; la carrera novena entre calles 21 a 24 - más o menos-, que es zona tecnológica y de eléctricos, etc., son todos, lugares donde se concentra la evidencia más grande de la falta de autocuidado. Pero todos sabemos de nuestro vecino desobediente, del dueño desobediente de la tienda de la esquina, del puesto de aguacates y de ensaladas, etc, donde nosotros mismos compramos ( y sí, en lo último se evidencia la desigualdad social, pero también otras situaciones). Así que sí: el artículo al que hace referencia el texto del blog es amarillista e irresponsable.
1. El buen ciudadano genera estrategias de autocuidado. Eso hace parte del desarrollo de la consciencia ciudadana (de comunidad, de colectivo). Una parte importante del progreso de la ciudad es la capacidad individual de autoobservación, autorregulación... autogobierno, en resumidas cuentas. El gobierno distrital tiene responsabilidades que asumir y la gente tiene otras. Tenemos un objetivo en común: vivir lo mejor que nos sea posible, y garantizarle lo mismo a los demás
- Lily Q.