Uno de los objetivos fundamentales en la historia del ser humano ha sido sobrevivir, hoy y después de tantas pandemias que han pasado a lo largo del tiempo, la humanidad sigue en pié a pesar de los millones de vidas que se han perdido por causas de las mismas.
Lo que muestra el panorama mundial actual es que después de tantas pandemias, ningún gobierno ni la misma sociedad estamos preparados para confrontar las necesidades ocasionadas por una epidemia de estas magnitudes. (ver imagen al final)
La instrucción del Gobierno ha sido “quédense en casa” para evitar la propagación del virus, así habrán menos infectados, se evitará sobrepasar la ocupación de las UCI (Unidades de Cuidados Intensivos) y por ende de los hospitales.
El gobierno dice “quédense en casa” que enviarán “ayudas” especialmente a la población más vulnerable, que para esto tendrán en cuenta desde los estratos con “anillo de pobreza extrema” y también los demás estratos con población "vulnerable", que para eso tienen sus bases de datos como el “sisben”y otras.
También anuncian “ayudas” a las clases medias no sólo con alimentos sino con “subsidios” para los servicios públicos, los impuestos, los arriendos, las nóminas de trabajadores para esos empresarios de clase media y alta o a quienes tienen negocios unifamiliares.
Pero lo que queda demostrado hoy, al completarse la octava semana de aislamiento obligatorio en Bogotá, es que el gobierno ha quedado corto.
Los estratos bajos en buena parte han recibido "ayudas del gobierno” (por lo menos eso informan), hay otra buena parte que hace manifestaciones y protestas porque ya llevan días sin poderse alimentar y es apenas obvio cuando el “sistema económico” de ellos es el rebusque, el vivir del día a día cuando llevan días sin poder “camellar”, esto sin perder de vista el incremento a la imparable cifra de desempleo, liquidaciones y cierrres de negocios.
En los estratos medios, que es donde se podría decir que están los pequeños y medianos empresarios, los independientes con un salario decente o digno, si no han agotado ya sus ahorros, estarán por hacerlo, y los que ya los terminaron, están desde hace días esperando esas ayudas del gobierno que parece le han llegado a algunos pero a otros no.
Lo cierto es que tanto en los estratos bajos como en los medios hay una realidad que parece ser invisible para las bases de datos del gobierno, esa realidad con nombres y apellidos hay que llamarla “pobreza oculta o pobreza vergonzante”.
De no encontrarse soluciones rápidas, con seguridad no faltará quienes ya se encuentran o están por llegar a esta realidad (de pobreza oculta o vergonzante), que al no recibir o al ver que no les llega ninguna ayuda del gobierno o que no se conforman con la solidaridad de sus vecinos, son quienes se han visto obligados a cometer una “locura” dentro de la "lógica de la supervivencia".
Y esa locura lógica es la intrepidez de salir de su casa y romper ese aislamiento obligatorio, decidiendo jugar a esa ruleta rusa de exponerse en la calle a que de pronto los coja la pandemia, se enfermen y corran el riesgo de no salvarse de esta, muy seguramente dejando su no tan noble legado en la propagación y expansión del virus justificado en la supervivencia alimentaria.
El problema de esto hoy, a puertas de empezar la novena semana de aislamiento obligatorio, es que gracias a esta situación se ha venido incrementando el número de contagios y fallecidos, no sólo por la posible terquedad de algunos, sino también por el desespero que los lleva a esa locura lógica de no dejarse morir de hambre y mantenerse en la lucha de la supervivencia.
Esto lo que demuestra es que el gobierno no ha podido llegar a todos los que más lo necesitan, parece que sólo alcanza llegar a una parte visible que tienen identificada en sus bases de datos, entonces los contratos que se han ejecutado con la elaboración de los diagnósticos para los diferentes planes de desarrollo, han quedado cortos frente a la proyección en la atención de urgencias, emergencias o pandemias, es decir, "nos cogieron desprevenidos" y la planificación a "futuro frente a posibles emergencias" se desfasó negativamente fallándole al gobierno y a la sociedad.
Claro, algunos dirán que no se esperaban una pandemia de esta magnitud, otros dirán que esto también es el producto de la mano del hombre por falta del respeto y cuidado del ambiente y la fauna, o también por las estrategias geopolíticas de algunos países que buscan detentar el poder y la hegemonía mundial.
Lo cierto es que el daño esta hecho, esta situación nos cambia la vida a todo el mundo empezando por el agrandamiento de los anillos de pobreza; seguramente los menos golpeados van a ser la grandes élites a quienes se les podrá reducir sus capitales pero posiblemente no tendrán que pasar necesidades como si las viven los estratos medios y bajos en niveles de pobreza y miseria inaceptables, donde queda desnuda la desigualdad e inequidad mundial.
Por cierto, es desconcertante ver a los países potencia que ni sus propios Gobiernos, han podido mitigar adecuadamente esta epidemia, basta mirar el manejo que le ha dado los Estados Unidos y la decepción no se hace esperar por encabezar hoy el número de contagios y fallecidos por esta pandemia.
Claro, algunos dirán que no se esperaban una pandemia de esta magnitud, otros dirán que esto también es el producto de la mano del hombre por falta del respeto y cuidado del ambiente y la fauna, o también por las estrategias geopolíticas de algunos países que buscan detentar el poder y la hegemonía mundial.
Lo cierto es que el daño esta hecho, esta situación nos cambia la vida a todo el mundo empezando por el agrandamiento de los anillos de pobreza; seguramente los menos golpeados van a ser la grandes élites a quienes se les podrá reducir sus capitales pero posiblemente no tendrán que pasar necesidades como si las viven los estratos medios y bajos en niveles de pobreza y miseria inaceptables, donde queda desnuda la desigualdad e inequidad mundial.
Por cierto, es desconcertante ver a los países potencia que ni sus propios Gobiernos, han podido mitigar adecuadamente esta epidemia, basta mirar el manejo que le ha dado los Estados Unidos y la decepción no se hace esperar por encabezar hoy el número de contagios y fallecidos por esta pandemia.
La pregunta que puede quedar para la reflexión podría ser:
¿Qué tipo de gobierno y sociedad se necesita para afrontar esta y las demás posibles pandemias o emergencias que se presenten?
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